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Fiestas

 COSTUMBRES SOCIO RELIGIOSAS Y FIESTAS PATRONALES.

Nota: Muchas costumbres religiosas y sociales han permanecido inalterables a través de los tiempos; otras han cambiado o desaparecidos. Nosotros nos referimos, lógicamente, a las que han estado vigentes durante el pasado s. XX. Unimos estas dos Áreas de convivencia vecinal, pues en Torrecilla de los Ángeles han estado siempre interrelacionadas.

La Navidad.- En Torrecilla se celebra con alegría, también con religiosidad. En la Nochebuena después de la cena familiar se celebraba el nacimiento del señor con la Misa del Gallo, llamada así por celebrarse por la noche. En la Misa Mayor del día de Navidad, después de besar al Niño Jesús se cantaban los clásicos villancicos. Se festejaba este día y Nochebuena con comida especial. De postre algunas castañas, mantecados u otros dulces caseros.

Los carnavales.- Se celebran como en la actualidad, los tres días que preceden al comienzo de la Cuaresma, al miércoles de ceniza. Durante estos días es típica la figura del antruejo. Los antruejos son personas disfrazadas de cualquier manera pero sin que se le vea la cara, con el único fin de divertirse sin ser reconocidas. Suelen aparecer durante todo el día y van y vienen por las calles seguidas de chiquillos y curiosos intentando descubrir que personas son. En los carnavales también se celebraban varias fiestas populares, tales como:

  • “Vaca pinta”

Eran los carnavales un momento propicio para los “festejos taurinos”, todos ellos impregnados del elemento cómico. El martes de carnaval la parodia de corrida no tiene desperdicio en nuestro pueblo con la escenificación por las por las calles del pueblo de la “vaca pinta”. Se trata de una mascarada, de un disfraz. Por lo general la conforman dos mozos que se fijan al cuerpo un armazón con dos palos salientes en horizontal, que bien pudieran ser unas escaleras o parihuelas, cubriéndose con sacos o mantas a la que se le hacen algunos agujeros que permitan la visión a los disfrazados. En los varales delanteros ensartaban dos grandes cuernos y en la parte de atrás una cola. Tampoco les faltaba el correspondiente cencerro. Estas vacas no parecían tener otra finalidad objetiva que la de perseguir con saña a cuantas personas encuentran a su paso, sobre todo a las mujeres, a las que no dudaban en levantarles las faldas.

  • “El jueves de compadres y de comadres”

La tradición reza que el jueves de compadres la gente salía al campo para degustar los embutidos de la matanza y se aprovechaba para gestar noviazgos. El jueves siguiente, jueves de comadres.

El jueves de compadres es dos jueves antes de Carnaval y el siguiente se celebraba el jueves de comadres, la cuenta se puede hacer de la siguiente forma; dos meses justos antes del domingo de Pascua.

Su origen se argumenta en las Compitales romanas o fiestas de las “cómpitas”. Estos jueves, tuvieron por principal distintivo la merienda, alrededor de una jugosa tortilla, a las afueras del pueblo, donde las mujeres y hombres buscaban lugares amplios y cómodos para organizar su “honesto jolgorio”.

  • “Los zajumerios”

Poca gracia debía de hacerle a quienes recibían sobre el suelo de sus viviendas los berbajos que se les lanzan por el postigo, la puerta e, incluso, la gatera. El berbajo o brebaje es un cocido de las sustancias más olorosas y repelentes que puedan imaginarse, y se solía arrojar dentro de un recipiente de barro para que se rompiera al chocar contra el pavimento del patio de la casa. Otras veces los inquilinos habían de soportar los zajumerios, que no son otra cosa que botes o pucheros en los que ardían guindillas, suelas, pelos, pezuñas o gomas y que por los métodos más ingeniosos se colocaban en el interior de las viviendas.

  • “El tizne”

El tizne era otro de los elementos a destacar en los carnavales torrecillanos. Jóvenes y menos jóvenes, además de pintarse sus propias caras con corchos quemados, salen a las calles dispuestos a embadurnar a quienes encontraban a su paso.

  • “Los quintos”

Aproximadamente por el mes de marzo era el día de la talla, donde los mozos quintos invitaban a comer un “guisado” a sus familiares y amigos.

Ya se van los quintos, madre,

ya se va mi corazón,

ya se va el que tiraba

chinitas a mi balcón

Era una costumbre muy extendida las rondas de quintos, en las que estos solían recorrer las calles del pueblo, a veces acompañados por una charanga, ofreciendo bebida y/o comida a sus habitantes esperando recibir dinero. A través de actividades como esta, los quintos financiaban sus festejos.

También se realizaba una hoguera y alrededor de ella se cantaba y se bebía buen vino toda la noche.

Semana Santa.- La Sema Santa adquiría un ambiente de oración y recogimiento y el pueblo asistía masivamente a la celebración de los diversos oficios religiosos. Contribuía este ambiente la prohibición de bailes y juegos. Jueves Santo.- Además de función litúrgica propia del día, con su Monumento (nunca obra tan hermosa se montaba con tanto entusiasmo llegado los días de Semana Santa. Durante los días que estaba expuesto El Monumento se hacían los “Oficios” frente a éste), destacamos el volteo de las campanas al iniciar el canto del himno Gloria. Campanas que ya no volvería a sonar hasta el canto de mismo himno en la misa de pascua en el domingo de Resurrección. Se llamaba a los fieles a los actos religiosos con el toque de una “matraca” que se iba tocando por todas las calles del pueblo, normalmente a cargo de los monaguillos.

San Marcos.- San Marcos es la fiesta de la exaltación de la primavera. Ya desde la antigüedad, el ser humano ha celebrado la llegada de esta esperada estación del año, cuando los campos se llenan de flores y la vida vuelve a surgir tras el duro invierno. Todos los pueblos y civilizaciones lo han celebrado. Pero fueron especialmente los romanos los que dejaron su huella en esta celebración con fiestas en el campo. Con el cristianismo esta fiesta pagana se hizo cristiana con san Marcos, conocido en el pueblo como “Rey de los charcos”, porque es raro que no llueva para ese día.

El día 25 de abril se celebra la fiesta patronal en honor a San Marcos Evangelista, encontrándose una representación del santo junto a otras en el interior de la iglesia. En la madrugada, antes de la misa, la orquesta contratada recorre las calles del pueblo, tocando a diana para anunciar el inicio de la fiesta. Finalizada la Misa, se saca al Santo en procesión por las calles del pueblo. Digna de mención es la tradicional “echada de banderas” al Santo en la Plaza Mayor del pueblo, donde se ondea la bandera de san Marcos recordando a familiares y amigos, acordándose de ellos o deseándoles suerte en un futuro próximo.

Corpus Christi.- Se puede ver la Custodia durante la festividad del Corpus en procesión por las calles del pueblo como es costumbre. En el Corpus, la Custodia salía de la iglesia bajo palio y en procesión recorría todos los alrededores del pueblo. Con motivo de esta celebración se engalanaban los balcones y paredes de lujosas sábanas, colchas y mantones. Deteniéndose durante su recorrido sobre mesas adornadas con flores y velas a modo de altares y el sacerdote impartía la bendición con el Santísimo.

Los Santitos.- Se celebra el 18 de Junio. Procesión, traslado de los Santitos a su ermita, desde la Iglesia parroquial hasta el paraje de “El Toronjo” desde donde se divisa una impesionante panorámica de los pueblos de alrededor  y donde está la ermita con los santos Marcos y Marceliano.  Se festeja a estos hermanos y mártires romanos. “Los Santitos”, como son conocidos popularmente en nuestro pueblo, cuentan con una romería, al  alba el tamborilero da una alborada.  La fiesta termina, ya en el pueblo, con una verbena en la plaza.

Santos de la chaquetía.- Se denomina chaquetía (en Torrecilla decimos: chiquitía) a la merienda que los días 1 y 2 de noviembre se realiza en el campo y se consumen frutos del tiempo como higos pasos, nueces, bellotas, granadas, castañas…dulces, flores, perrunillas, etc.. En Torrecilla los muchachos salíamos a pedir dichos productos de casa en casa cantando la cancioncilla: “Tía, tía, dame la chiquitía, que si no, no eres mi tía”. Con las castañas se hacían las típicas, carbochá o magosto.

En cuanto a los orígenes de esta fiesta, pienso que hay que buscarlos en motivaciones de tipo religiosos, sin entrar en otros antecedentes profanos que pudieran darse, pero que no aparecen claramente probados. El día de Todos los Santos, los monaguillos, revestidos de sotana y roquete, con un portapaz, el acetre y el hisopo recorrían todas las casas del pueblo. Daban a besar el portapaz, rociaban la casa con agua bendita y pedían la chaquetía, pequeña gratificación por doblar las campanas en sufragio de los difuntos de la familia durante la noche de Todos los Santos, víspera de Difuntos. Y hay que reconocer que la gente era muy generosa, pues el recuerdo y la veneración de los difuntos ha sido algo muy serio en nuestro pueblo, y nadie negaba un donativo pedido en su nombre. Al toque de ánimas, es decir, a la caída de la tarde, comenzaban los dobles de las campanas del campanario de la iglesia, donde los muchachos, entre doble y doble, iban dando cuenta de higos, nueces, granadas y otros añadidos.

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